Lapatilla agosto 17 2026, 12:52 pmPosteado en: Actualidad, Nacionales, Terremoto VenezuelaCompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Jazmín Urimare da clases a niños en Catia La Mar. CNN Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos “Escuela de Urimare” se lee en un letrero de madera escrito en pintura azul y rojo justo a un costado de una de las decenas de carpas que forman parte de un campamento de refugiados en Catia La Mar, La Guaira, el estado más afectado por el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela. Por CNN Allí, en la escuela-carpa, se aprende; se intenta olvidar, por ratos, los momentos de destrucción y pérdida, y también se piensa en el futuro. Para los maestros de los campamentos, es un pequeño ejercicio de reflexión en medio de un desafío gigantesco: cómo reconstruir las aulas, las escuelas y la educación, una de las víctimas más visibles del terremoto. En La Guaira, el 24 de junio, 11 escuelas colapsaron, otras 6 presentan ahora alto riesgo de derrumbe y 49 tienen acceso restringido, de acuerdo con información oficial. Solo por los establecimientos caídos, más de 3.400 alumnos se quedaron sin sus escuelas, una tragedia que se suma a años de deterioro educativo por las repetidas crisis venezolanas. Además de perder la Escuela Cruz Felipe Iriarte, donde dictaba clases, Jazmín Urimare se quedó sin casa. Su vocación de enseñar, sin embargo, no se derrumbó y decidió convertir una carpa azul en un bastión de resistencia con el foco en la reconstrucción comunitaria de La Guaira. “Los niños se acostaban tarde, se levantaban tarde y estaban todo el
Fuente: La Patilla — Ver nota original