Samsung Galaxy Fold7 y Flip7: cuatro años después, los móviles plegables vuelven a emocionar

Han pasado cuatro años desde la última vez que tuve un móvil plegable en mis manos. En 2021, los Galaxy Z Fold3 y Flip3 me dejaron una impresión moderada: habían mejorado respecto a las generaciones anteriores, pero aún tenían detalles sin pulir, decisiones de diseño discutibles y, sobre todo, limitaciones que hacían cuestionarse su utilidad diaria. Hoy, desde Nueva York y en el marco del evento Galaxy Unpacked 2025, me encuentro frente a los nuevos Galaxy Z Fold7 y Flip7… y sí, lo admito: he vuelto a sentir emoción por un plegable.

Samsung ha hecho lo que parecía improbable: evolucionar de forma sostenida y silenciosa hasta ofrecer dos dispositivos que, a pesar de seguir la línea de diseño iniciada hace años, ahora sí se sienten maduros, funcionales y listos para el uso diario sin compromisos. El Fold7 ha sido el que más me ha impactado. Si en su momento me pareció un ladrillo incómodo, el nuevo modelo se siente por fin como un smartphone “normal”, fino, elegante y sin la apariencia tosca de sus predecesores.


El Fold que necesitábamos y no sabíamos

Cuando Samsung lanzó el Galaxy Z Fold3 en 2021, muchos vimos el potencial, pero también sus carencias. El grosor plegado, la pantalla externa alargada y un formato que obligaba a desplegar el dispositivo constantemente eran algunas de sus principales debilidades. Pese a los avances en diseño y rendimiento, seguía siendo un concepto en transición.

Hoy, al tener en mano el Galaxy Z Fold7, la experiencia es completamente distinta. El nuevo modelo, con apenas 8,9 milímetros de grosor plegado (frente a los 16 mm del Fold3), es casi indistinguible de un Galaxy S25 Ultra en su forma cerrada. Además, ha reducido su peso en 56 gramos, quedándose en un manejo mucho más liviano y práctico.

La sensación al plegarlo ya no es la de llevar dos teléfonos superpuestos, sino la de un terminal unificado, coherente y estilizado. Al desplegarlo, la pantalla interna se muestra amplia, vibrante y con una fluidez impecable gracias a sus 120Hz de tasa de refresco. Pero lo que realmente marca la diferencia es que ahora, plegado, el dispositivo no penaliza la experiencia de usuario: se puede consultar, navegar y utilizar como cualquier otro Galaxy.


Un Flip con pantalla de verdad, al fin

Mi preferido hace cuatro años era el Flip3. Su formato me resultaba mucho más amigable y cómodo: era pequeño al guardarse y grande al usarse. Sin embargo, su principal problema era la limitada funcionalidad de su pantalla externa, que apenas permitía ver notificaciones y consultar la hora. Con el Flip7, Samsung ha corregido el rumbo.

La pantalla externa del nuevo Galaxy Z Flip7 es protagonista absoluta. Ahora ocupa prácticamente todo el frontal, con un tamaño de 4,1 pulgadas y una resolución de 1.048×948. Es decir, una pantalla real, perforada para alojar las cámaras y con una tasa de refresco de 120Hz. Frente a la minúscula pantalla de 1,9 pulgadas del Flip3, la diferencia es abismal.

Eso sí, aunque el hardware permite mucho más, las funciones siguen algo limitadas. No es posible ejecutar cualquier app desde esta pantalla externa, aunque ya se pueden realizar múltiples tareas: responder mensajes, controlar música, consultar mapas o incluso usarla como visor para selfies. El potencial está ahí, y todo indica que una futura actualización podría desbloquear aún más funciones.


Diseño pulido y dimensiones afinadas

En ambos modelos, el rediseño ha sido notable. Mientras que el Fold7 brilla en delgadez, el Flip7 también ha dado pasos firmes. Plegado, ha pasado de 17 milímetros a solo 13,7 mm, una diferencia que se nota en el bolsillo. Desplegado, el grosor es de apenas 6,5 mm, mejorando los ya aceptables 6,9 mm del Flip3.

El secreto de este refinamiento está en la nueva bisagra, que por fin permite un cierre completamente plano sin dejar espacios. Esto no solo mejora la estética, sino que evita que polvo o suciedad se acumulen en la zona central del pliegue.

Samsung ha conseguido mantener su esencia de diseño mientras resuelve, poco a poco, los puntos débiles que han arrastrado sus plegables desde el inicio. El resultado son dos dispositivos que, por primera vez, parecen plenamente listos para la adopción masiva.


El Fold toma la delantera

Paradójicamente, tras haber preferido durante años el Flip por su formato compacto, hoy me encuentro reconsiderando mi elección. El Fold7 no solo ha mejorado radicalmente en tamaño, peso y ergonomía, sino que ahora ofrece una experiencia que justifica plenamente su factor de forma. La pantalla interior es perfecta para productividad, consumo de contenido y multitarea, mientras que la pantalla externa ahora sí sirve como sustituto funcional cuando el dispositivo está cerrado.

El Flip7, aunque también ha mejorado, se siente menos rompedor. Las limitaciones de su pantalla externa, junto con una evolución más conservadora, hacen que el salto desde el Flip3 sea menos impactante. En cambio, el Fold7 representa, al menos para mí, el renacimiento del formato plegable en su máxima expresión.


La competencia empuja, y Samsung responde

No se puede hablar del Galaxy Fold7 sin mencionar el contexto competitivo. En estos cuatro años, otras marcas han acelerado su entrada en el segmento de los plegables y han ofrecido innovaciones que obligaron a Samsung a moverse. Motorola, con su Razr 50 Ultra, ya había presentado una pantalla externa completa antes que Samsung. Honor sorprendió con su Magic V2, que logró los 9,9 mm de grosor en formato plegado, y ahora el Magic V5 ha bajado aún más, hasta los 8,8 mm. OPPO también ha jugado fuerte con el N5.

Samsung, sin embargo, mantiene la ventaja de ser una marca reconocida, con presencia global, soporte técnico consolidado y una experiencia acumulada que le permite pulir los detalles donde otros aún están experimentando.

Aunque el Fold7 no ha conseguido ser el más delgado del mundo —título que se lleva el Magic V5— sí puede presumir de ser el Fold más fino que jamás ha producido la compañía. Y esa distinción no es menor, considerando el historial del producto.


Cuatro años en pausa, y un regreso lleno de sorpresas

Estar cuatro años sin probar un plegable me ha servido para ver los avances con otros ojos. Mientras algunos compañeros del sector, que han seguido la evolución año tras año, veían el Fold7 como una mejora incremental más, yo me he encontrado con un dispositivo que redefine por completo mi percepción sobre el formato.

La sorpresa, en este caso, viene precisamente de ese salto temporal. A veces, el ritmo de lanzamientos anuales diluye las innovaciones, las normaliza y las hace pasar desapercibidas. Pero si tomamos distancia, si dejamos reposar el recuerdo de generaciones anteriores, el impacto es mucho mayor. Ver cómo Samsung ha afinado, adelgazado y mejorado cada aspecto de sus plegables me ha dejado claro que, esta vez, sí estamos frente a una generación que marca un antes y un después.


Más que un producto: una estrategia de marca

Samsung no solo apuesta por estos dispositivos como producto, sino como estandarte de su capacidad de innovación. En medio de los retos que enfrenta su división de chips, la línea Galaxy Z sirve como carta de presentación tecnológica. Los avances en ingeniería, diseño, materiales y usabilidad se concentran en estos modelos, que actúan como escaparate de lo que la marca es capaz de hacer.

Tener un Fold7 o un Flip7 ya no es solo una elección de formato, es una declaración de intenciones: estás usando lo más avanzado de la marca, algo que se ha ido perfeccionando generación tras generación.


¿Qué esperar a futuro?

Con esta nueva generación, Samsung deja claro que los plegables han dejado de ser un experimento. Son productos maduros, capaces, refinados y listos para conquistar a un público más amplio. Aún quedan áreas por mejorar: la duración de las bisagras a largo plazo, la compatibilidad de apps en pantallas externas, la autonomía bajo uso intensivo, entre otras.

Sin embargo, el salto respecto a 2021 es evidente y profundo. Quien hoy adquiera un Galaxy Fold7 o Flip7 tendrá en sus manos un dispositivo no solo sofisticado, sino también más práctico que nunca.

El futuro de los móviles plegables está más presente que nunca, y Samsung parece estar lista para liderarlo de nuevo.

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